jueves, 27 de junio de 2013

Él.

Cari, Amor, Tonto, Vida, Cielo, Bicho, Bomboncito Feo, Chico Guapo, Cochi, Cerdito Mío, Corazón, Amore, Bombón, Perro, Moreno, Parvo, Mi Vida, Cosita, Pequeño, Golfo, Gordi, Gordo, Bolita,Toxiño, Idiota, Guapi, Bobo... Por poder, puedo llamarlo de cualquier forma, pero hay una que lo describe mejor que cualquier otra, que no deja lugar a dudas sobre él: AMIGO. Sí, en negrita, con mayúsculas, subrayado y en cursiva. 
Un amigo es una familia que escoges, un pequeño mundo al que huir cuando todo fuera esté del revés, tú eres mi lugar favorito al que salir corriendo cuando más lo necesito. Porque un amigo es aquel que te riñe como si fuese tu madre, te protege como si fuese tu padre y te entiende, escucha, ríe, llora, espera, abraza y aconseja como si fuese sangre de tu sangre, como si fuese tu hermano. Él cumple estos requisitos y muchísimos más... Él ha sido ese aliento cuando ya no me quedaba nada, esa bocanada de aire fresco que da la vuelta a tu vida y te hace ver cómo has perdido el tiempo durante todo el camino... Nos hemos reído de mil tonterías juntos, nos hemos empapado bajo la lluvia, nos hemos encontrado en medio de la noche, he tenido que salir a buscarlo y lo encontré sentado acompañado de su sonrisa, hemos visto películas y también nos las hemos inventado, hemos jugado bajo las mantas y las mantas jugaron a no darnos más calor, me ha asustado casi un millón de veces con pequeñas tonterías que me hacen brincar de la cama y ha conseguido quitarme el frío en menos de medio segundo tan sólo acogiéndome entre sus abrazos y apretándome fuerte contra su pecho... Me ha hecho la comida y os aseguro que firmaba por probar todos y cada uno de sus platos, traté de estudiar con él y lo único que conseguí fue estudiarme una vez más su anatomía, hemos despertado siendo extraños y también lo hemos hecho siendo nosotros, y llevamos ya tres despedidas a cuestas, pero no importa el número de despedidas, sino de encuentros. Y todo esto, todo, ha pasado en muy pocos días, pero es que cualquier cosa a su lado se vuelve increíble, la más mínima tontería se convierte en lo más grande... Y sobre todo, consigue hacerte sentir como si realmente fueses especial.
No lleva demasiado tiempo en mi vida, ni yo en la suya, pero me sobraba el día que lo conocí para no dudar ni un segundo que ese sólo era el primer día de una larga amistad. Y hoy, casi seis meses después de conocerlo, sigo estando igual de segura de que pase lo que pase, venga lo que venga y pese a quien le pese nunca nos vamos a separar, y siempre vamos a estar el uno para el otro. No suelo arriesgar con las personas, pero por el pondría la mano en el fuego todas las veces que hiciese falta y estoy segura de que ninguna de ellas llegaría siquiera a notar el calor de las llamas.Y puede que me llmen loca o no sé, quizá piensen que estoy para encerrar, que algo falla dentro de mí, pero os aseguro que si me dijesen que me llevo a una isla desierta, me lo llevaría a él sin pensarlo, porque con él, lo tienes todo, absolutamente TODO.

Y para daros un poco de envidia os contaré que yo he tenido el lujo de jugar con su espalda, de contar sus lunares y perder la cuenta más de una vez por quedarme pensando en lo bonita que tiene la sonrisa...Y hoy, hoy es su día, hoy deja atrás los veintitrés para dar paso a los veinticuatro. Y hoy, me hubiese encantado poder disfrutarlo con él, haberle tapado los ojos y aparecerle con una tarta y sus velitas, y mil ideas que surgen de esta cabezita... 

Él es una de esas personas que una vez entra en tu vida, sabes que siempre necesitarás a tu lado. Es indescriptible la forma en la que él consigue hacerte sentir, y, ¿quién no va a quererlo? Inevitable no hacerlo con todo cuanto se tiene... Para mi él es lo mas importante que tengo, alguien que llegó a mi como un regalo, que me abrió los ojos y aún lo hace, que se ríe cuando me pongo tonta y me llama cuando lo único que necesito para parar de llorar es escuchar su voz.

Eres lo mejor que tengo y que podré encontrar en esta vida, de eso estoy más que segura mi amor. Ahora, solo te queda tener las fuerzas para poder aguantarme el resto de vida, y aguantar que los 27 de Junio me vuelva loca y quiera hacerte mil cosas.
Muchísimas Felicidades mi Amor :)
Quérote.

sábado, 4 de mayo de 2013

Contrapunto.

Hay días en los que despiertas, abres tus ojos internos, y te das cuenta de que para que las cosas cambien, necesitas que algo cambie dentro de ti. Necesitas que algo contrarreste ese querer, que algo sea lo suficientemente duro como para que puedas despegarlo de ti aunque sea un poquito. Pero es inútil, incluso lo que más dolor te causa, no duele tanto como para poder contrarrestar tanto cariño, tanto amor, tanto sentimiento... Y tratas de hacer que duela con más fuerzas, hasta que las lágrimas te inundan, hasta que te desbordas y quieres reventar y sientes que estás segura de que ya no puedes más. Es ahí cuando respiras hondo, vuelve a pensar lo que pensaste en un principio, y te das cuenta de que algo, aunque por mínimo que sea, si que ha cambiado. Has conseguido que algo te duela, has conseguido la vía de escape para desahogarte, pero lo que no has conseguido es dejarlo de querer aunque fuese un poquito de nada... Si lo piensas, quizás hasta todo lo contrario. Cada foto era como un balazo, pero sigues sin rendirte. Las balas nunca pudieron contigo, siempre permaneciste en pie mientras una a una te desmontaban, y ahí sigues, como el primer día. Inmóvil, sonriente, con ganas.

miércoles, 24 de abril de 2013

Ven

Los días, las horas, el tiempo, las noches sin él siguen aumentando al igual que las lágrimas por tus mejillas. Ya no sabes ni por qué lloras, pero lo haces cada día. Llega un momento que no entiendes por qué, pero empiezan a rodar por tu cara hasta llegar a tus labios y las notas saladas. Echabas de menos el mar, ahora tienes uno propio cada día, un mar salado, repleto de recuerdos y de canciones, de momentos a su lado, de sonrisas que no sabes si volverás a ver, de abrazos que fueron tuyos y cada vez sientes menos, de besos que  podrían haber parado el mundo, de caricias que erizaban tu piel, de noches en vela a su lado, noches que no sabes si podrás volver a pasar. Y te das cuenta de que tú no decides nada, ni siquiera cuando llorar y cuando no, que tú cuerpo es quien lo hace, quien no te deja dormir por las noches preocupada por qué le pasa o cómo está. Secas tu cara, pero a penas sirve de algo, a los dos segundos vuelve a estar empapada, tus ojos vuelven a estar verdes a rabiar y sientes que tu cabeza está a punto de explotar. Crees que no sabes que es lo que necesites para que las lágrimas cesen, pero lo sabes más que de sobra. No necesitas que nadie te lo diga, ni pensarlo más...Sabes lo que necesitas y no lo tienes. Necesitas SU abrazo, notar como te haces pequeña entre sus brazos y como eso te relaja hasta tal punto que llega incluso a cortarte la respiración, te sientes tan protegida que estás segura de que si pasase algo fuera, en el radio de vuestro abrazo todo permanecería totalmente intacto. Eso es lo que tienen sus abrazos, que tranquilizan y reconfortan, que consiguen que te olvides del mundo, de todo lo malo, de la hora y del día y solo piensas en qué ese abrazo es el mejor que te han dado en tu vida, y que nadie nunca podrá dártelos como él lo hace. Además, a ti te encanta pegar la nariz a su cuello cuando te abraza, captas su olor el suaves pero profundas respiraciones, como si eso hiciese que una pequeña parte de él fuese a quedarse contigo para siempre, y en parte es así, su olor te acompaña siempre. Pero no necesites que te acompañe, necesitas que impregne con él las sábanas de tu cama, que de tanto tocarlo hasta tus manos conserven su olor. Lo necesitas a él a tu lado, y no te importa cuando tengas que esperar por ese abrazo, porque cuando lo tengas de nuevo, no habrá una persona que pueda ser más feliz. A veces, la felicidad es tan simple como abrir los brazos y estrechar a la otra persona como si fuese el fin del mundo.

lunes, 8 de abril de 2013

Nadie como Tú.

Llega un día en el que lo tienes todo claro. Él consigue que las tengas claras. Que sepas lo que quieres y cuando lo quieres. Y sabes que lo que quieres es tenerlo a tu lado. Sentir su respiración en tu cuello. Despertarte y que sea lo primero que vean tus ojos y busquen tus manos. Irte a dormir con su pecho como almohada o el tuyo como la suya. Prepararle el desayuno, la comida, la merienda y la cena, y hacerlo porque te encanta cocinar para él. Poder llenarlo de besos a cada segundo. Hacer de las duchas una lluvia de besos, abrazos, caricias y de vez en cuando también de orgasmos. Que él consiga hacerte sentir especial y que tú sólo puedas tratarlo como se merece, de una forma única y especial, porque eso es lo que él es. Sentir que con él, cualquier esquina de la casa es más que eso, porque en todas y cada una de ellas lo has besado y eso te pone la piel de gallina, y te encanta. Que la cama con él se vuelve un lugar en el que el amor, los mimos, los abrazos, el cariño, las caricias, las sonrisas y la magia está a la orden del día, y donde las lágrimas solo existen si son de felicidad. Porque aún no entiendes como tuviste aquel día esa maldita suerte y él se cruzó en tu camino, dándole un giro completo, dándole sentido, haciéndote sentir cosas que nunca antes habías sentido. Como sentir que es que te hagan el amor, y te encanta, te encanta que sea él quien te lo enseñó, que el te haya hecho sentir esa maravillosa sensación y que consigue que te mueras por volverlo a sentir, pero no con cualquiera, sino con él. Te mueres por sentir el roce de su piel, de sus labios, que sus ojos se te claven como dulces espinan y consiga que te tiemblen las piernas al hacerlo. Te mueres por escuchar su voz a tu lado, susurrándote muy suave, poniéndote los pelos de punta con cada movimiento y cada palabra. 
Y un día te despiertas con su olor en tu cama y te das cuenta que no quieres echarlo más de menos, que no quieres más sólo su olor en tu cama, sino que lo quieres a él en ella, quieres que su olor vaya acompañado de su cuerpo y que si hueles a él sea porque despiertas con él. Porque podrías reconocer su perfume a kilómetros porque lo tienes gravado y a veces, notas como si estuviera en el aire, y respiras muy despacio, para que no se acabe, y suspiras porque te encantaría saber que huele a él porque estuvo allí, pero, no es así. Es tu subconsciente, que lo echa casi tanto de menos como tú que hace que te huela a él, pero no huele a nada, pero su olor está en ti, guardado en la caja fuerte junto con todos sus recuerdos, con todos los besos que te ha dado, con todas y cada una de las sonrisas que le provocaste, con esas miradas que te matan, con sus abrazos que son tu único refugio, con cada vez que te acarició la cara y te hizo estremecer... Y no quieres nada más, que que pasen los días, y vuelvas a tenerlo ahí, pero mientras buscarás la forma de aprender a parar el tiempo para que cuando lo tengas contigo, vaya muy despacio y él permanezca siempre a tu lado, porque sabes, que cuando se va de tu lado, la casa se te cae encima, pero eso solo significa una cosa, lo quieres. Lo quieres como hacía mucho que no querías a nadie, y no hay nada que te haga sentir mejor que que haya sido él quien lo haya conseguido.

jueves, 28 de marzo de 2013

Cuestión de prioridades.

Aparecerás de repente, con cualquier frase que empieza o termine por "cari" o por "amor". Y yo como una idiota diré que no pasa nada. Y sí que pasa, claro que pasa. Pasa que en una semana nuestras vidas han cambiado. Y no molestan los cambios, lo que duele es que escuché "esto siempre será así" y ni una semana hemos durado con las cosas como siempre. ¿Qué pasa? Yo ya sé que hay prioridades, que ella te tira, pero... te lo advertí y preferiste vendarme los ojos y endulzar mis oídos con palabras bonitas que se convertían en mariposas en total esplendor en mi cabeza. Y cuando me tapé los oídos, me agarraste fuerte las manos, tus labios rozaron mi oído y susurraron lo más dulce, palabras sinceras, palabras de compra-venta.
¿Sabes? Hoy dijiste que querías mandarlo todo a la mierda, que estabas harto, agobiado de todo y de todos. Pues bien, creo que nos hemos cambiado los papeles. Creo que si fuese capaz, lo haría. Desaparecería, sin decirte nada, solo para saber si me echarías de menos, si estarías preocupado. Una semana sin saber de mi, sería suficiente tu reacción para entender cuánto te importo. No soy capaz, pero si lo fuese, lo haría... Te juro que lo haría. Pero no puedo, no aguanto una semana sin ti, sin que me hagas reír o llorar, sin que me mates de celos o me hagas rabiar cada dos por tres, sin cerrar los ojos cuando hablamos y sentir que estás a mi lado, con tu barba que rasca apoyado sobre mi hombro y tus manos jugando con mi ombligo a encontrarse. Te echo de menos, pero creo que hay cosas que serán así siempre.

lunes, 25 de marzo de 2013

Cartas sin dirección.

Sabía que iba a echarte de menos. Sabía que no sería fácil, que las lágrimas estarían a la orden del día y los sentimientos a flor de piel. Pero lo que no sabía es que ella volvería tan rápido a tu vida, no ha pasado una semana desde que me dijiste que por ella lo único que sentías era indiferencia, que la saludarías por educación, que ya no sentías. Menos de una semana y todo eso ya ha cambiado. Entiendo de sobra que los sentimientos no se pueden controlar, que yo lo intenté, y es como poner una barrera de arena a la orilla del mar, de repente, viene una ola y se la lleva.
No te odio, ni te guardo rencor, ni ha cambiado mi forma de verte, pero entiende tú que a mi me duela, que no pueda verla y menos después del dolor que te causó. Entiende que puedo hacerme la fuerte, decirte que me alegro, pero que sin que tú lo notes estaré llorando y maldiciendo una y mil veces esa
oferta que te hicieron y aceptaste.
¿Sabes lo que creo? Pues creo que si no te hubieses ido, si nunca hubiese existido esa oferta, si te hubieras quedado, las cosas serían diferentes. Ahora no pensarías en ella. No quiero decir que estuvieses pensando en mi, pero por lo menos no sería en ella. Por lo menos podríamos tratar de intentarlo con más ganas, y sabes que, por como soy, no pararía hasta conseguir quitarte esa coraza. Y bueno, aún así, creo que sabes incluso mejor que yo, que por muy lejos que estés siempre intentaré enamorarte y que te des cuenta, de que esta historia no tiene nada de fugaz, aunque de momento es lo único que sea.

domingo, 20 de enero de 2013

Apuestas. Arriesgar. Ganar o Perder.

Si no es por una "Ella" del pasado es por una del futuro. Si no es ahora será luego. ¿Cuándo me toca? ¿Cuándo seré yo ese "Ella" con el cuál otras chicas se preocuparán? ¿Cuándo? Porque yo no puedo pasarme la vida preocupándome, temiendo porque ella vuelva a tu vida y yo desaparezca instantáneamente  porque así no se puede ser feliz... Hoy, tengo tantas cosas por decirte.. Realmente no sé cuanto podré seguir callando, pero creo y espero que no mucho más porque si no, tarde o temprano acabaré por crear una explosión de sentimientos, por gritar todo cuanto callo...No soporto que le hables, ¿sabes? Me desquicia saber que la tienes al otro lado del móvil haciéndola sonreír como a mi, no puedo, me supera. Y cada vez que miras el móvil estando conmigo y sonríes tengo miedo, se me para el mundo, tengo miedo de que ella aún provoque ese efecto en ti, tengo miedo de que sólo ella sepa hacerte sonreír así, de que sólo sea ella por quién te levantas cada día... Y odio cuando lo haces, no debería importarte quien te escribe y quien no, y sin embargo te importa. Quizá porque realmente quieres que sea ella, que esperas una señal, que esperas algo que te haga cambiar de opinión o evite que cometas un error, quizá un mensaje puntual como el otro día. Ella siempre tan puntual, no podía quedarse en su sitio llamado pasado, no, tenía que aparecer en ese preciso momento, tenía que hacernos discutir, tenía que recordarme cuánto la sigues queriendo...Supongo que la culpa de todo esto es mía, que insisto demasiado, que juego, arriesgo y apuesto todo cuanto tengo, como si fuera una partida de póker. Exacto, esa es la comparación perfecta. Lo "nuestro" es una partida de póker, una partida de tres jugadores, dos juegan juntos y un tercero juega solo. Pues bien pongamos que uno de los dos que juegan juntos, tiene un palpito, sabe que tiene la mano de su vida y que la otra no podrá hacer nada, y decide apostarlo todo sin consultar. (¿Me sigues no?) Es la apuesta de su vida, es un todo o nada, y una vez hecha tiene dudas, pero ya no puede echarse hacia atrás. Sabes cuánto tiempo lleva ganando, pero aún así, no has tenido miedo, en la última partida termino retirándose, igual, ha dejado de tener esa suerte... Entonces, te mira entre risas, te pone nervioso y te refuerza esas dudas que tenías. Y entonces, dejas de tener tan claro que haya sido la apuesta de tu vida. Y te preguntarás qué fue lo que pasó ¿no? Pues eso es lo que te toca decidir a ti, quién quieres que gane esa mano... Quién decidió apostarlo todo, o quién ya se ha retirado una vez.Espero que lo hayas entendido, si no, si no lo tienes claro, me llamas, pero hazlo sólo para decirme que te quedas con quién todo lo apuesta, si no, estás perdiendo tu tiempo haciéndome perderlo a mi.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Nebur.

Un sábado normal y corriente, recién levantada, cuando tu belleza no está resaltada con ningún tipo de colorete ni sombra de color, cuando el sueño es tu único maquillaje, justo es ese el momento en que alguien se fija en ti. Y no sabes como, de repente, está ahí, contigo. Discutiendo por a quién le toca poner la música, por quién tiene demasiado nórdico y haciendo guerra de almohadas y cosquillas. Despertando en medio de la noche con él abrazado a ti, y recorrer sus manos, suspirar y volver a quedarte dormida, felizmente dormida. Porque no existe persona sobre la tierra a la que no le guste que la mimen, que no le guste sentir el calor de otros labios, a quien no le guste sentir que hay alguien solo por ti, que está ahí porque estás tú y no otra de esos cientos de millones de personas del mundo, tú eres la razón de su estar ahí. Y aunque trates de pensarlo fríamente, de separarlo de lo personal, hay veces que aunque quieras no puedes. Puedes no llevarlo al rincón del amor, porque sabes que eso no es lo que existe, pero se queda por ahí danzando entre amigo, lo especial y el cariño, rebotando de una en otra y creándose su pequeño huequecito. Mientras tanto, mientras sabes que se está formando algo que no tiene descripción, recuerdas una y otra vez que os dormisteis acurrucados cada uno hacia su lado y que os despertasteis acurrucados el uno en el otro.

martes, 13 de noviembre de 2012

Llegar a la cama y joder, qué guarrada sin ti.

Llegar a casa, meterte en la cama y darte cuenta que te mueres por verlo despertar una mañana más a tu lado. Por despertarte muerta de frío en medio de la noche y que él extienda sus brazos y rodee tu cintura y saber que nunca más volverás a sentir el frío de otras noches, porque sabes que el frío es menos frío si te pilla con él. Por decirle un simple "Buenos Días" y que el te sonría y acto seguido te abrace y te llene de caricias. Por seguir despiertos toda la mañana y no moveros de la cama. Por quedarte junto a él hasta las cuatro de la tarde viendo una película, pero donde la película es lo de menos, y lo más importante es estar ahí, con él, girarte y besarlo, mirarlo y empezar a temblar y que sólo él sepa como hacerte parar. Por llenar la mañana, la tarde, la noche y tu cama de sonrisas, porque te haga sonreír solo con que el esboce una sonrisa sincera sin ton ni son. Por tenerlo simplemente a él otro día más en tu vida, por estar entre sus brazos y pedir que el tiempo se pare ahí, que no se mueva. Porque todos los días sean ese jueves por la noche y ese viernes por la mañana, porque todos sean así. Porque simplemente te mueres por él, y lo peor de todo, es que sabes que no volverá a ser nunca más ese jueves ni ese viernes, nunca.

jueves, 8 de noviembre de 2012

El Chico de la Sonrisa.

Hace exactamente una semana no eras más que un desconocido para mí, y en menos de 24 horas te convertiste en alguien especial. No sé que es lo que tienes, si fue tu forma de dormir abrazado a mi, o los besos que me dabas en la frente, quizá tu manera de apartarme el pelo de la cara o puede que tu manera de mirarme como hace mucho tiempo no lo hacía nadie. La verdad no lo sé, y no sé tampoco si quiero saberlo. Una semana después volvemos a ser como dos desconocidos que no cruzan entre ellos ni media palabra. Hace una semana prometíamos volver a vernos pronto, prometíamos intentar que esto saliese hacia delante sin importar los pros o los contras de lo que pudiese salir. Arriesgar, ganar o perder es lo que nos jugábamos, y al final, perdimos la partida. No del todo la verdad, la perdí únicamente yo, aposté y perdí. Son las reglas del juego. Espero que seas feliz S.

lunes, 5 de noviembre de 2012

S.

Nunca entenderé como alguien puede hacerte sentir tan especial, ver que tú también lo eres y que de la noche a la mañana todo cambie. Enamorarte de todas y cada una de sus sonrisas, no poder parar de mirarlas y ver que eso se ha esfumado, que ha durado menos que un caramelo a la puerta de un colegio. Ver como todo se escapa delante de tus manos y que no puedes hacer absolutamente por apresarlo, por traerlo de nuevo hacia ti y quedártelo aunque sólo sea un rato más, para así poder despedirte o acostumbrarte sin que sea de manera brusca a no volver a tener esa sonrisa a tan solo unos milímetros de ti. Supongo que es porque soy de las pocas que aún cree en los flechazos y de las pocas que sigue pensando que el amor existe. Y la verdad, son cosas en las que me gustaría dejar de creer, por mi bien, por no seguir haciéndome daño cada dos por tres. Para no seguir cayendo, porque creo que he atravesado el subsuelo algo así como cinco millones de veces, y eso, estoy segura que es algo a lo que nadie se acostumbra.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Lecciones.

¿Era una prueba? No sé, ver cuanto tardaba en hablarte o algo, o simplemente miras cada día si sigo "sin aparecer", porque si es así, de verdad, das pena. Pero no pena, de jo, pobre, pena de decir no vales nada. Me considero afortunada por saber vencer la tentación, o dejar para otro día lo que pude hacer hoy, o llámalo como quieras, pero por lo menos, yo me he salvado de una noche entera de lágrimas. Gracias por reafirmar mis pensamientos y hacerme ver lo que vales, creo que lo tenía olvidado. Nunca te irás a la cama sin aprender algo nuevo, tranquilo, hoy me llevo la lección bien aprendida.

martes, 16 de octubre de 2012

Every night in my dreams, I fell you I see you.

Necesito alguna explicación más allá de que simplemente te echo tanto de menos que necesito soñarte para no perderte del todo, para que sigas un poquito más a mi lado. Y por lo menos en ellos me ves y me miras, me agarras y me preguntas porque yo no te miro, me hablas y me miras a los ojos y entonces yo me marcho porque sé que eso no puede durar más de dos segundos sin que yo caiga. Es ahí cuando tú me mandas un mensaje, y me preguntas que es lo que me pasa, porque no quiero hablarte a la cara si mis ojos dicen todo lo contrario. Hablamos y nos reímos, y cuando te pregunto por qué dejaste de hablarme dejas de responder,  pero sé que es por ella y me siento una absoluta idiota tras haberte creído que tú también me habías echado de menos. Todo vuelve al principio, y vuelvo a cruzarme contigo y ya ni quiero mirarte porque sé que tus ojos volverán a encandilarme, y eso es precisamente lo que no quiero, cruzarme contigo y volver a caer como hago siempre. Reconozco que si caigo me levanto todas las veces, pero tantas caídas empiezan a no ser bonitas y quizás hasta a doler más de lo que dolieron ciertas cosas entre nosotros. Que pena, sigo hablando de nosotros cuando eso ya ni existe. Seguiré soñando contigo, levantándome así de intranquila y pensando como hacer para normalizar todo esto y que podamos hablar como hace un par de meses. Sé que tú no sueñas conmigo, pero creo que, por lo menos, cuando te cruzas conmigo y te giro la cara, sabes que lo has echo mal y que estoy mucho más dolida que el día en qué todo se acabó. Y lo peor sé que no es por ti, si no porque ella no confía en ti y no te deja, que no la juzgo, si la entiendo, pero me jode, así sin más.

sábado, 13 de octubre de 2012

Grita.

Podría ponerme a gritar desde mi balcón cuanto te echo de menos, que las vibraciones de mi voz llegasen hasta tu ventana y te hicieran darte cuenta de que algo en el fondo de dice que aún me echas de menos. Y entonces, vendrías corriendo, me abrazarías y me dirías susurrándome al oído que me quieres, que estás aquí y que no desaparecerás. Empezarías a subir el tono de voz hasta que todo el mundo se enterase de cuanto me quieres, y de que has echado de menos casi tanto como yo a ti. Pero, ¿sabes lo peor? Que sé que por mucho que grite, por mucho que te diga a la cara cuanto te quiero y cuanto te he echado de menos tú no ibas a responderme, no ibas a venir corriendo a abrazarme, ni absolutamente nada de lo que me encantaría que pasase. Dicen que de los sueños se puede vivir, pero yo no creo que pueda seguir viviendo de tonterías que jamas se cumplirán, ni mucho menos.

martes, 10 de julio de 2012

Retales de un amor.

Y como siempre, cuando menos te lo esperas, llegan un montón de recuerdos. Imágenes con gran nitidez que te hacen sentir lo que ya sentiste y que solo por un segundo logran devolverte la sonrisa. Y tras esa sonrisa, un millón de pensamientos que te recuerdan que esas sonrisas no volverán a ser provocadas, por lo menos no por él. Y es ahí cuando la tristeza te invade, una tristeza ambigua que va siempre contigo porque todavía no has logrado entender o no quieres entender que es lo que pasó, qué hiciste para que todo terminase aunque desde ese día disten ya miles de horas. Pero somos humanos, para lo bueno y para lo malo, tanto sentimos como recordamos, tanto sonreímos como lloramos, no hay más.

domingo, 27 de mayo de 2012

Yo te esperaré

Ayer fue sábado y me pasé todo el día pensando en que te iba a ver por la noche. No sabía como actuar al verte, yo vestida de griega y tú, tú borracho perdido, ojalá fuese borracho de amor. Pobre ilusa. No dejó de ser sábado, pero al final, ni te vi, ni me viste, ni tan si quiera sé si bebiste. Sólo sé que hoy es domingo, que es domingo y que no puedo parar de pensar en que no te he visto, en que tus ojos no me han mirado y en que aunque desde lejos, no nos hemos saludado. Ayer, llegando a casa, casi rompo a llorar. Tenía tantas ganas de salir, en realidad no de salir, ya sabes que tengo mucho que estudiar, sino ganas de verte, de verte reír con tus amigos, de enamorarme mil veces más de cada una de tus sonrisas... Lo necesitaba ayer y lo sigo necesitando hoy.

Creo fielmente que es por eso que no quiero coger el móvil, que le he cogido como cierto reparo porque siempre acabo en nuestra conversación y me entran unas ganas enormes de volver atrás en el tiempo y volver a revivir todas y cada una de las palabras que me escribiste algún día. "Princesa" solías decirme, y solías combinarlo con el color de mi ropa como adjetivo, y por muy idiota que fuese, siempre me sacaba una sonrisa... Me gustaba sobre todo cuando me quedaba dormida y eran tus "Buenos Días Princesa" los que me despertaban y me hacían saltar de la cama dando un brinco y agradeciéndote que ese "bip" me hubiese despertado y hubiese sonado justo a tiempo, y que mientras me vestía tú te limitabas a llamarme marmota o dormilona, pero lo adoraba. Cuando me duermo suelo levantarme de mal humor, enfadada conmigo misma o con cualquier otra cosa, pero esos días, esos días era incapaz de enfadarme porque te imaginaba a ti enfrente riéndote con tu perfecta sonrisa llamando marmota al oído muy muy bajito y mirándome con esos ojos que me quitan el aliento y yo hasta me olvidaba en que día vivía, la hora que era y que un día más llegaba tarde.

No dejó de ser sábado, ni hoy dejará de ser domingo, otro domingo más que no se nada de ti, otra noche que me he preocupado por ti, y en la que me he arrepentido de lo que he hecho. No estamos juntos, ni siquiera nos hablamos, pero siento que te fallo, y ese es un dolor que se me va clavando poco a poco, y que me hace sentirme mal conmigo misma. Soy libre y aún así me siento prisionera de una jaula, una jaula con la puerta abierta de la que soy yo la que parece que no quiere salir, pero es que aunque quiera, tengo las alas rotas, cortadas y sin plumas, arañadas de tantas caídas, fracturadas por tantas esquinas que no sé cuanto tiempo necesitaré para que se recompongan. Y la verdad es esa, que te hecho de menos. Que no soporto el no saber de ti, y que necesito tus palabras. Que en una semana y un día estoy de cumpleaños y estoy totalmente segura de que no me vas a felicitar y de que lloraré amargamente por eso, que mis dieciocho comenzarán con lágrimas, pero también con muchas respuestas. Te hecho de menos, ¿te lo he dicho ya? Creo que todavía no lo suficiente. Si pudiese parar el tiempo, imprimiría todo esto y te lo dejaría encima de la almohada para que lo leyeses, porque no puedo decir que te conozca profundamente, pero te conozco, y tú no eres lo que dejas ver ahora, te vi hace algo más de una semana y sentí tus abrazos, te vi sonreírme y vi como me miraron tus ojos y ahora tengo ese recuerdo que me persigue y que no me deja rendirme pero, ¿qué puedo hacer? Hablarte no sirve de nada, y esperar, a mi la espera me mata, ya lo sabes más que de sobra. Necesito que corra el tiempo y que llegue ese día en que tus besos vuelvan a ser el sabor que me lleve a la cama, y que tú te vengas con ellos y conmigo a mi cama, que me abraces para que no sienta frío y que me cuides como si fuese una muñeca de porcelana que puede romperse en cualquier momento. La verdad, no quiero creerme que ese día pueda llegar, porque quise creerlo una vez, y mal acabé, pero, soy así de idiota que no me rinde. Supongo que aprendí de ti, que no te rendiste y conseguiste lo que querías, me conseguiste a mi. Y ahora soy yo la que te quiere conseguir a ti, pero tú lo estás poniendo tan difícil de esta vez, yo no fui tan complicada, difícil si, pero por lo menos te dejaba ver que había un ventanuco pequeñito abierto...

Hoy es domingo, y mañana será lunes, pasado martes y hará muchas semanas que te besé por primera. Domingo, si también recuerdo el domingo anterior a aquel martes, no querías que fuese sola por el paseo en medio de la oscuridad, llegué muy tarde a casa pero porque al final viniste. Viniste a verme y a estar conmigo, a reírte conmigo y de mí, a contarme mil historias, a quitarme los enfados y a demostrarme cuanto valías. Y lo hiciste, lo hiciste verdaderamente bien, porque fuiste capaz de demostrarme cuánto valías en tan poco tiempo, que no entiendo como pude enamorarme así de ti. Yo la que no quería nada, la que no se fiaba de los hombres, esa misma persona acabó cayendo de nuevo. Pero, ¿cómo no iba a caer en tu perfección? ¿cómo no iba a enamorarme de alguien como tú? Imposible no hacerlo.

Es domingo, son las diez de la noche y debería estar estudiando. El viernes empiezan las Fiestas Patronales de Burela y están tirando bombas de palenque. A mí, me va a reventar la cabeza como tiren muchas más, y además tengo que estudiar. Mañana tengo examen, pero nada de todo esto conseguirá que a mi se me vaya de la cabeza que ayer fue sábado, que pude verte y no te vi, y que cada noche me voy a la cama pensando en ti y echándote de menos cada día más que el anterior. El martes no es solo martes sino que bailaré una canción que tu elegiste porque yo te lo pedí, sé que acabaré llorando, porque tu no estarás ahí y cada nota me susurrará tu nombre.

viernes, 11 de mayo de 2012

Envidia.

Siento envidia de todas esas personas que aún en el mundo en que vivimos pueden encontrar la felicidad y son capaces de vivir día a día entre todo cuanto nos rodea. Envidia de todas aquellas personas que dando todo cuanto tienen, siempre tienen algo más que ofrecer. De quienes tienen fuerzas inagotables. La verdad admiro a esas personas que no se desmoralizan, que si quieren algo luchan por ello con uñas y dientes y no se rinden a la primera de cambio. De hecho yo pensaba que era así, pero hoy me he dado cuenta que no. Que estoy cansada de luchar, de intentarlo y de caer y de volver a intentarlo y de que no valga absolutamente para nada. Y es que la verdad, no sé que más puedo hacer. Hay sueños imposibles, y sueños que nosotros mismos dejamos escapar.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Better.

Poco a poco, todo cura. Las heridas se cierran y dejan cicatrices que nos recuerdan cuándo y dónde caímos. Si sabes leer entre líneas me entenderás, sino, estás perdido.

domingo, 6 de mayo de 2012

Adiós.

Y ahora me doy cuenta de que eres como los demás, que dices las cosas por decir como el resto y que no tienes nada de diferente ni especial. No niego que hicieses de lo nuestro algo bonito, porque sí que lo hiciste, pero una persona no es sólo un tiempo limitado, una persona es toda su vida, y tú has demostrado en menos de tres segundos quien eres realmente. Me has fallado, decepcionado y herido, cuando yo, creo, y digo creo, no he hecho nada de eso. Al contrario, intenté que te sintieses orgulloso de mi día día, que al pensar en mi dijeras algo así como "joder, ella es increíble". sé que no soy nada de eso, pero la verdad, me hubiese gustado que lo pensases. Me hubiera gustado saber que esas lágrimas fueron sinceras, y que cuando dijiste "pues claro que me importas" sonase real a lo largo del tiempo. Pero yo ya no puedo creerme nada, ya no quiero creerlo, porque entonces serías un total y completo hipócrita, y la verdad no sé que me das más pena, si saber que lo eres o pensar que me has engañado. Creo que lo más fácil es pensar que te equivocaste, que te encaprichaste de mi cuando te lo puse un poquitín difícil, y que una vez que dejé que todo fuese más fácil, fui perdiendo el encanto. Quizás sea eso, pensar o creerse el resto resultaría duro, y sobretodo doloroso.

sábado, 5 de mayo de 2012

Velocidad.

Empezaba un nuevo año, y con ella una nueva relación, nuevas sensaciones, nuevas metas, expectativas, sonrisas, abrazos y también caricias. Todo fue tomando forma y empezamos a coger velocidad. El problema fue que quisimos ir tan rápido, que nada duró más que un suspiro y tres canciones. Quisimos bebernos la copa en un sólo trago y ese trago nos hizo naufragar. Ahora estamos solos, a la deriva, naufragando en busca de tierra firme, de algo que nos ayude a salir de aquí. Quizá esa tierra que tanto anhelamos la lleguemos a compartir, pero si me preguntasen, sinceramente respondería que mi tierra firme está en el norte y la tuya tirando hacia el sur, que nosotros lo intentamos y nosotros mismos lo destrozamos. Que el tiempo pone a cada uno en su lugar y que a veces no todo es dejarse llevar y coger velocidad, sino, dejar que el tiempo te vaya marcando los compases.